En estos dos años, la deuda pública subió tanto en términos nominales como con respecto al PBI. Más allá de las posturas políticas, la conclusión parece ser: “Deuda sí; a este ritmo, no”.
El título de deuda argentino más antiguo todavía vigente se emitió hace casi 28 años: corresponde a un préstamo concedido a la Ciudad de Buenos, la fecha de emisión fue el 24 de enero de 1991 y aun restan cancelar 2,5 millones de dólares. Las estrategias de financiamiento de un Estado se mantienen en el tiempo y afectan a las cuentas del país en el largo plazo. Ahora, ¿qué pasa en la actualidad? ¿Cómo se financia la gestión de Mauricio Macri ? ¿Representa el nivel de deuda una alerta roja para la economía argentina?

Según información publicada en la web del Ministerio de Finanzas, la deuda pública bruta (es decir, la deuda total que debe pagar el Estado argentino sin tener en cuenta si ya tiene o no garantizado cómo cancelar ese pasivo) ascendía a u$s 307.295 millones en junio de 2017 (último dato oficial disponible), lo que equivale a 56 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) argentino.

Cuando asumió Macri en diciembre de 2015, el monto era de u$s 253.989 millones, un 46% del PBI. Es decir que, en un año y medio, la nueva gestión aumentó un 20% el monto total que debe pagar el Estado argentino en términos nominales y subió diez puntos el peso de la deuda en relación al PBI, detalla El Cronista.

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