Un relevamiento presentado por la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil muestra que Misiones, Mendoza, Chaco y Tucumán son las provincias donde más niños son empleados en cosechas. Uno de cada 10 menores de 13 años que trabaja abandonó la escuela.

La agricultura en la Argentina esconde una realidad vergonzosa: principalmente en Misiones como también en las demás provincias del Norte, en la región cuyana, pero también en el conurbano bonaerense y en el valle del Río Negro, se utilizan chicos y chicas en las actividades de cultivos y cosechas más diversas.

Las únicas provincias que declararon no tener esta modalidad de trabajo infantil en sus territorios fueron Chubut, Santa Cruz, Neuquén y Tierra del Fuego. Entre los chicos que trabajan en el ámbito rural, no asisten a la escuela uno de cada 10 pibes de 5 a 13 años, y 6 de cada 10, entre los que tienen de 14 a 17 años.

Sin embargo, las nuevas cifras de la Encuesta de Actividades de Niñas, Niños y Adolescentes (Eanna) 2017 -elaboradas por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social junto con la OIT, Unicef y otros organismos- revelaron que 715.484 chicos de entre 5 y 15 años son víctimas del trabajo infantil en la Argentina.

Asimismo, las cifras evidenciaron que 100.276 de estos niños se encuentran en el NEA, es decir, que la región compuesta por Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones es la segunda en el país con el mayor porcentaje de incidencia de casos registrados, de los cuales un 7,2% se detectaron en zonas urbanas y otro 25,8% en zonas rurales.

Al respecto, el defensor de los Derechos de los Niños Niñas y Adolescentes, Miguel Ángel Molina, reveló que en Misiones “las tareas agrícolas rurales concentran un 70% del trabajo infantil”. “El sector yerbatero, la horticultura, el cultivo de subsistencia, ladrilleros, y la mendicidad, entre otros, son todas actividades que registran los mayores casos de trabajo infantil en la provincia”, dijo.

El mapa de la mano de obra infantil rural fue elaborado en el ámbito del Ministerio de Trabajo y se dio a conocer ayer en el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, en el marco de un seminario en el que participaron directores de la OIT, Unicef, PNUD y la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (Conaeti). La conclusión más importante del encuentro fue que el trabajo infantil existe en el país como consecuencia de la pobreza, constituye un reproductor de la marginación y conspira contra la educación de los chicos.

El otro aspecto que quedó en claro es que en Argentina las niñas sufren por la explotación laboral y, además, la doméstica, dos factores que agravan su discriminación, según destacó Carlos Felipe Martínez, coordinador del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. “La gravedad del trabajo infantil está fuera de discusión”, concluyó la secretaria de Trabajo, Noemí Rial. Via – www.agenciahoy.com

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